Mar 08, 2024 / 21:02

Por una sociedad libre de violencia machista

Emilio Cárdenas Escobosa

Uno de los más graves problemas que enfrentamos en México es la violencia contra las mujeres y las niñas. Pese a que contamos con un importante y robusto entramado jurídico e institucional para prevenir y erradicar la violencia, la realidad es que las violaciones de sus derechos humanos son de las más graves, extendidas, arraigadas y toleradas en nuestro país y que se explica por la desigualdad y la discriminación de género que persiste en una sociedad profundamente machista como la nuestra.

Por eso es saludable que el movimiento feminista crezca día y que se exprese cada 8 de marzo y todas las veces que sea necesario, y lo es por una contundente razón: porque es fundamental que la sociedad en su conjunto, hombres y mujeres, y sobre todo los gobiernos y las instancias de procuración de justicia reaccionen ante la violencia feminicida.

Es este uno de los mayores agravios que persisten en un entorno de violencia generalizado como el que vive nuestro país y ante el cual las autoridades de todos los niveles se afanan en plantear que los feminicidios y las desapariciones están disminuyendo, cuando ese evidente que ello no es así y que los contextos de violencia que viven las mujeres y las historias de abusos y crímenes no cesan.

En las estadísticas oficiales, por ejemplo, se sigue contabilizando al feminicidio como homicidio doloso, al tiempo que solo la mitad de las carpetas de investigación por feminicidio de las fiscalías acaban ante un juez y, de esas, solo el 20% reciben una sentencia, lo que evidentemente genera la impresión al perpetrador –y a quienes lo emulan- de que da igual agredir a una mujer, pues la posibilidad de castigo es prácticamente nula.

Van algunos datos que tienen como base las cifras de diversas organizaciones sociales en defensa de los derechos de las mujeres a una vida libre de violencia para dimensionar la crisis que se vive: cada año son asesinadas en México más de 3.000 mujeres, niñas y adolescentes, la tasa de impunidad supera el 95% y tan solo una de cada 10 víctimas se atreve a denunciar a su agresor por miedo y falta de confianza en las autoridades.

En Veracruz de 2018 a 2023, según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, se contabilizaron mil 561 feminicidios en la entidad, en tanto que el Observatorio Universitario de Violencia contra las Mujeres de la Universidad Veracruzana registró en ese mismo periodo 3 mil 115 casos de mujeres desaparecidas, de las cuales 40 mujeres se contabilizaban ya en enero de este año.

Las organizaciones feministas y de la sociedad civil, sin embargo, señalan que es muy probable que ese número sea mucho mayor por los problemas que existen en las fiscalías y los tribunales para investigar y juzgar con perspectiva de género.

La violencia sexual contra mujeres y niñas también es un problema grave y generalizado y a medida que las mujeres crecen, la violencia también aumenta.

El Censo Nacional de Procuración de Justicia Estatal de 2023 muestra que, en el caso de las niñas y adolescentes de 0 a 17 años, la violencia familiar también es el delito que ocurre con más frecuencia, con 22.271 casos el año pasado, en el que se registraron 2.588 delitos con víctimas niñas de 0 a 4 años y 8.058 casos en adolescentes de 15 a 17 años. Así, la violencia familiar ocurre aproximadamente el doble de veces en las niñas que en los niños y se incrementa conforme las mujeres se hacen adultas. Por el contrario, en los hombres disminuye durante la última etapa de la adolescencia.

Los datos son alarmantes: El feminicidio se incrementó 78% en los últimos siete años, hay más de 26,000 mujeres desaparecidas o no localizadas, un número no cuantificado de víctimas de desplazamiento forzado interno por violencia y hay activadas 32 Alertas de Violencia de Género, de las cuales 2 corresponden a Veracruz.

Por todo ello, al celebrarse el Día Internacional de la Mujer con justa razón abundan las marchas, los discursos, análisis y manifiestos que reivindican la lucha social y política de las mujeres para garantizar la igualdad de derechos y la eliminación de la violencia en su contra.

Con motivo de esta efeméride se ha dado un impulso sin precedentes al tema que ha marcado por igual las discusiones académicas que a los movimientos sociales de todo signo ideológico. Cada 8 de marzo se pone en la mesa del debate público, en las redes sociales, en los medios de comunicación y en todos los foros el debate sobre la equidad de género y las demandas para que cese y se castigue la violencia feminicida.

Y en tiempos de campañas electorales el tema es materia de ofertas y compromisos de todas y todos quienes buscan el voto ciudadano, y más cuando las principales coaliciones partidistas, y las que tiene mayores posibilidades de triunfo, llevan como abanderadas a la presidencia a dos mujeres: Claudia Sheinbaum y Xóchitl Gálvez. Lo deseable es que cualquiera de ellas que llegue a la primera magistratura del país impulse en verdad cambios de fondo en la atención a las demandas del movimiento feminista y garantice los derechos humanos de las mujeres.

Es un clamor nacional avanzar en la construcción social de la equidad de género como principio organizador de la convivencia. El reto que enfrentamos para lograr la equidad de género y la eliminación de la violencia en contra de las mujeres es enorme.

Hoy es políticamente correcto abrazar la causa de las mujeres, aunque en el terreno de los hechos, los gobiernos, los partidos y la sociedad en general hayamos avanzado muy poco.

No basta sólo con la creación de instituciones u organismos públicos para las mujeres, o con asignarles determinadas cuotas al interior de los partidos políticos. No es con discursos falaces sobre el "empoderamiento" de las mujeres, cuando la realidad muestra lo contrario, como se va a avanzar en verdad en este sinuoso camino.

Las mujeres, adolescentes y niñas no deben vivir con miedo. Está en manos de la sociedad, de mujeres y hombres comprometidos con sus reclamos, seguir desafiando y transformando la realidad para que ellas puedan vivir con garantías, plena igualdad y dignidad.

La lucha de las mujeres, sus causas, deben ser la lucha de todos y la bandera que es fundamental abrazar todos los días y no solo en el Día Internacional de la Mujer o en el Día de la No Violencia en su contra, si en verdad queremos ser una sociedad moderna y democrática.

México necesita una sociedad libre de violencia machista y de gobiernos que en verdad empaticen con las causas de las mujeres y les garanticen su derecho a vivir sin miedo.

jecesco@hotmail.com

www.deinterespublico.com

Únete a nuestro canal de Whatsapp y entérate de las noticias más relevantes del día, artículos de opinión, entretenimiento, tendencias y más.

CD/GL

* Las opiniones y puntos de vista expresadas son responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente reflejan la línea editorial de Cambio Digital.

Otras Columnas:

Abr 02, 2024 / 13:41

La divisa de la honestidad

Mar 01, 2024 / 11:18

Campañas y debate público

Feb 15, 2024 / 23:28

La violencia incontrolable

Feb 02, 2024 / 11:43

La nostalgia del poder

Ene 16, 2024 / 12:36

La experiencia democrática

Ene 04, 2024 / 21:03

El inacabable drama de los migrantes en México

Nov 15, 2023 / 15:12

En el 2024 se juega el fin de la transición democrática mexicana

Oct 24, 2023 / 14:16

La banalidad del mal vive entre nosotros

Oct 10, 2023 / 12:26

La guerra sin fin en Oriente Medio

Oct 09, 2023 / 11:09

Entre la desconfianza y el conformismo

Sep 12, 2023 / 23:09

Tendremos Presidenta

Sep 07, 2023 / 13:22

La solución contra el dedazo

Ago 02, 2023 / 18:27

Libros de texto para conservadores

Jul 18, 2023 / 14:33

El fenómeno Xóchitl: ¿Riesgo calculado de AMLO?

Jul 13, 2023 / 23:15

La banalización de la política

Jun 26, 2023 / 20:54

Las "ante precampañas" y el reto a la autoridad electoral

Jun 09, 2023 / 14:31

Lucha sucesoria y hartazgo social

May 16, 2023 / 19:06

La reforma judicial o la politización de la justicia

Abr 27, 2023 / 13:19

Ódiame más

Abr 19, 2023 / 13:51

Militares empoderados

Abr 12, 2023 / 23:31

La prisión preventiva oficiosa debe terminar en México

Mar 15, 2023 / 18:52

Enemigo al acecho: el periodismo incómodo

Feb 24, 2023 / 21:20

¿Ciudadanía informada?

Feb 09, 2023 / 12:19

La corrupción, nuestro eterno retorno 

Ene 12, 2023 / 13:48

Los reacomodos del morenismo veracruzano  

Dic 07, 2022 / 14:50

Sí se tocó al INE 

Dic 01, 2022 / 14:29

Se acabó el sueño mundialista

Oct 25, 2022 / 13:02

El fin del TEJAV, el acoso al ORFIS y la simulación del combate a la corrupción 

Sep 26, 2022 / 13:17

Ayotzinapa: Crimen y encubrimiento 

Ago 12, 2022 / 13:15

El negro panorama económico 

Jul 07, 2022 / 23:37

¿En verdad irán tras Peña Nieto?

May 25, 2022 / 00:02

La nueva disputa por la Nación

May 10, 2022 / 11:34

La necesaria reforma electoral (II) 

May 06, 2022 / 22:47

Negociar, la clave para la reforma electoral (I)

Abr 25, 2022 / 22:18

México, territorio feminicida

Abr 13, 2022 / 14:08

El informe de la ONU sobre desaparecidos en México 

Abr 06, 2022 / 10:48

La consulta para la revocación de mandato se pervirtió 

Mar 31, 2022 / 13:32

¿Se puede alcanzar la transformación del país al margen de la ley? 

Mar 23, 2022 / 14:05

El costo de la guerra  

Mar 07, 2022 / 23:54

La lucha de las mujeres

Feb 22, 2022 / 11:53

La reforma electoral que viene 

Ene 26, 2022 / 14:34

El periodismo: La profesión más peligrosa

Ene 11, 2022 / 22:03

2022, un año que nos pondrá a prueba

Nov 21, 2021 / 21:45

La Cuarta Transformación después de AMLO

Oct 12, 2021 / 13:49

¡Viva la impunidad!

Oct 07, 2021 / 12:32

Sin redes sociales no hay vida