May 08, 2024 / 10:06

En Veracruz los candidatos se llevan pesado

***Una de las características no deseables que han tenido las elecciones en México en las últimas décadas, es la aparición de campañas negativas o campañas negras, entendidas éstas como estrategias de comunicación focalizadas en destacar los puntos negativos y defectos de los oponentes que las virtudes y posibles acciones del aspirante o partido. Más allá, en muchas ocasiones se acude a las calumnias, denostaciones, difamaciones, espionaje y demás prácticas que atentan contra los principios democráticos que deben guardar las contiendas electorales.

Ante este escenario, en las reformas electorales de 2007 y 2014 se prohibió la realización de campañas negativas en México. La ley señala que “En la propaganda política o electoral que difundan los partidos y candidatos deberán abstenerse de expresiones que calumnien a las personas”. El tema ha generado un intenso debate sobre los límites a la libertad de expresión, la sobreregulación y la calidad de la democracia en México. Lo que deben a lo mejor considerar es la responsabilidad que debe tener la clase política con la ciudadanía en este tema.

Las campañas políticas son el espacio y herramienta que tienen las y los candidatos para poder convencer al electorado de que son la mejor opción dentro del abanico de posibilidades. Esta labor debe basarse en propuestas que permitan a la ciudadanía contar con información sobre el partido o candidato que quieren que lo represente. La elección de los gobernantes es una decisión fundamental, tiene que ver con programas de gobierno, políticas públicas y acciones que impactan la vida de las personas.

Tomar esa decisión con información que sólo resalte los defectos del adversario es un riesgo para la ciudadanía y para la consolidación democrática, hay en el espacio público una falta de mensajes que permitan al elector conocer las propuestas de los que participan en la contienda electoral y con base en ello decidir. Por eso muy importante que la clase política, más allá de las restricciones legales que hay, evalúe el tipo de información y mensajes que quiere difundir entre los electores.

Será fundamental que quienes buscan un puesto de elección popular hagan que estas elecciones se centren en buscar convencer al electorado por medio de propuestas y debates públicos. Recuerden que la gran diversidad que existe en el estado es el debate de diferentes ideas y la tolerancia son una fuente de gran riqueza.

No permitan que adquieran relevancia las denostaciones y calumnias que en nada ayudan a la consolidación de la democracia, porque lograr este objetivo abonará en gran manera en la creación de una ciudadanía informada y participativa. Las campañas negativas no sólo afectan al candidato o candidata a quienes van dirigidas sino a la calidad del debate público, además de desalentar la participación ciudadana.

Decidan cómo queremos participar en esta contienda, si como candidatos y partidos que generan propuestas y se interesan en otorgar información útil a la ciudadanía para que decida el próximo 2 de junio o bien como aquellos actores poco comprometidos con la consolidación de la democracia en el estado y por ende en el país.

Aunque en Veracruz afortunadamente no se han presentado casos como en Guerrero, Michoacán, donde se han registrado varias bajas de aspirantes y que fueron relevados por obvias razones por los suplentes. Mientras solo se insulten y no llegue a otro nivel la contienda se podrá decir que en Veracruz los candidatos se llevan muy pesado.

CD/YC

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