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Dic 26, 2021 / 18:43

Población del jaguar en México aumenta 20% en 10 años

Por primera vez en América se llevó a cabo un censo nacional sobre el jaguar, animal sagrado de las culturas prehispánicas mesoamericanas y especie “termómetro” del estado de salud de los ecosistemas.

“El Cenjaguar es un estudio pionero sobre el carnívoro más grande de los trópicos de América y uno de los pocos censos de los felinos más grandes del planeta, entre los cuales están, además, el león, el tigre y el leopardo”, apunta Gerardo Ceballos, investigador del Instituto de Ecología de la UNAM.

En todos sus rangos de distribución, desde el norte de México (antes desde el sur de Estados Unidos) hasta el norte de Argentina, el jaguar es una especie en peligro de extinción. Su población más grande se localiza en la Amazonia (particularmente en Brasil, Bolivia y Ecuador).

El enorme deterioro de la población del jaguar en México y Centroamérica ocurrió por la cacería entre 1940 y 1980. En sólo un año, 1970, se embarcaron mil 500 pieles de este felino a todo el mundo. Y aunque en 1987 se prohibió su caza en México, todavía lo acosan cazadores furtivos.

“En México, la deforestación y la fragmentación y pérdida de su hábitat (selvas, bosques y manglares) han sido una de las principales causas del decremento de su población”, asegura Ceballos.

Otras causas de la disminución de la población de este felino son la caza de hembras para el tráfico de crías, la caza de presas que son alimento del jaguar para proveer de proteína a las poblaciones locales y su mortalidad ocasionada por ganaderos, porque mata ganado para alimentarse.

Asimismo, la población del jaguar ha sido mermada por las enfermedades que le trasmiten los animales domésticos. Los perros, al incursionar en selvas, pueden contagiarlo de padecimientos mortales para él como el moquillo.

Esfuerzo de más de 10 años
El censo, realizado con cámaras trampa, que son sensibles al movimiento de los animales, abarcó dos etapas: la primera de 2008 a 2010 y la segunda de 2016 a 2018. Este esfuerzo de más de 10 años involucró a científicos muy destacados como Heliot Zarza, de la Universidad Autónoma Metropolitana Lerma; Marco Lazcano Barrero, de la reserva ecológica El Edén; Antonio de la Torre, del Instituto de Ecología de la UNAM, y José González Maya, del ProCAT (Proyecto de Conservación de Aguas y Tierras) Colombia.

“Se estima que, a principios del siglo XX, la población del jaguar era de 20 mil ejemplares. La primera fase del censo indicó que el jaguar era una especie en peligro de extinción, porque ya sólo había alrededor de cuatro mil ejemplares en el país”, anota Ceballos.

La segunda fase mostró que la población del jaguar se incrementó en 800 ejemplares en 2018 y que esta especie aún se encuentra en casi toda su área de distribución histórica.

Hay avistamientos de jaguar en la vertiente del Pacífico, desde Sonora hasta Chiapas, y en la del golfo de México, desde Tamaulipas hasta Tabasco, así como en la península de Yucatán.

La recuperación de la población y del área de distribución de este felino es producto de ambiciosas acciones de conservación con la sinergia entre la UNAM, la Alianza Nacional para la Conservación del Jaguar, la Comisión Nacional de Áreas Protegidas, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente, la Comisión Nacional Forestal, organizaciones no gubernamentales e instituciones filantrópicas como la Alianza WWF-Fundación y Telmex/Telcel, científicos y conservacionistas, y campesinos y comuneros de regiones donde aún hay ejemplares, como Calakmul, en Campeche, la Selva Lacandona, en Chiapas, y Chamela-Cuixmala, en Jalisco.

Recuperación
La estrategia nacional para la conservación y el incremento de la población del jaguar consistió en varias acciones, como apoyar al gobierno federal para crear reservas naturales que incrementaron el área protegida de este felino y establecer un programa nacional llamado Pago de Servicios Ambientales, en virtud del cual el gobierno federal, por medio de la Comisión Nacional Forestal, paga a las comunidades rurales para que conserven sus selvas, así como las poblaciones del jaguar y de otros animales y plantas silvestres.

Aunado a esto, desde hace 20 años, Amigos de Calakmul (Ceballos forma parte de esta asociación) ha impulsado, mediante el pago por servicios ambientales, la conservación de selvas en la región de Calakmul. Actualmente tienen más de 120 mil hectáreas bajo este esquema de conservación, que con las del gobierno federal suman alrededor de 250 mil hectáreas protegidas.

Además, en diversos medios nacionales y regionales se promovió al jaguar como una especie icónica de la historia de México y fundamental para la conservación de ecosistemas. Y se publicó un cartel, con mensajes en ocho idiomas locales (como maya y náhuatl) y en español, para informar que está en peligro de extinción y hay que cuidarlo, y que, en caso de pérdida de ganado por depredación de este felino, se debe acudir a las autoridades para la reparación del daño por medio del seguro ganadero.

“Todas estas acciones de conservación ayudaron a la recuperación del jaguar. En 10 años, su población en México aumentó 20%: de cuatro mil ejemplares pasó a cuatro mil 800”, reitera Ceballos.

Claves para la conservación
La meta es llegar a tener una población de ocho mil ejemplares en la siguiente década. Por eso se trata de crear nuevas reservas (se promueve, por ejemplo, que la reserva de Calakmul se incremente de 700 mil a un millón 200 mil hectáreas) y consolidar el pago de servicios ambientales en unos dos millones de hectáreas y el fondo del seguro ganadero.

Para la conservación del jaguar será clave conectar todos los corredores biológicos donde vive y acabar con otras causas de su mortalidad, como los atropellamientos (ya se trabaja en pasos de fauna en carreteras y vías de trenes).

“Es necesario conservar el jaguar no sólo por su importancia cultural e histórica en México, sino también porque, aparte de mitigar el impacto del cambio climático, su presencia es un ‘termómetro’ del estado de salud en que se hallan los bosques, las selvas y otros ecosistemas que nos proporcionan servicios ambientales como agua potable y oxígeno”, finaliza Ceballos.

Con información de: eluniversal.com.mx

CD/JV

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