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Ago 18, 2019 / 16:07
El Caudillo del Sur, visto por los artistas
El Caudillo del Sur, visto por los artistas
Ciudad de México.- Emiliano Zapata (1879-1919), el líder campesino más importante de la Revolución Mexicana, cuyo centenario luctuoso se conmemora todo este año, ha sido evocado tanto en la literatura como en el arte del país azteca, pero esta presencia ha sido poco estudiada, afirma Javier Garciadiego (1951).

El doctor en Historia de México y de América Latina aclara que se ocuparon del Caudillo del Sur grandes escritores como Mauricio Magdaleno, en su cuento El compadre Mendoza; José Revueltas, en un guion cinematográfico que dejó completo, pero que nunca fue filmado; y hasta el poeta Octavio Paz. “Podemos decir que en los orígenes de la prosa del Nobel de Literatura están las imágenes zapatistas”.

En entrevista, el investigador y académico comenta que, para revisar cómo ha inspirado este luchador social a los artistas mexicanos, ha organizado la mesa Zapata en el arte y la conferencia Zapata en la historia, que se realizarán los próximos lunes y martes, respectivamente, en El Colegio Nacional.

Detalla que en la mesa, que se llevará a cabo a las 17:00 horas, participarán Aurelio González y Rafael Olea, de El Colegio de México; José Manuel Mateo, de Filológicas de la UNAM, y Antonio Saborit, del Museo Nacional de Antropología.

Por ejemplo, González, estudioso de los corridos, encuentra que se dedicaron a Zapata bolas surianas compuestas por auténticos corridistas morelenses, y unos corridos intelectuales o artísticos, como los del poeta Germán List Arzubide y Baltasar Dromundo”, agrega. Este último publicó en 1934 los libros Emiliano Zapata y A quince años de Emiliano Zapata (1919-1934).

El licenciado en Ciencia Política por la UNAM especifica que Saborit hablará sobre Zapata en las artes plásticas. “Zapata ha tenido más presencia en el arte que Francisco Villa. Tenemos obras desde un temprano Diego Rivera, en su etapa cubista, hasta las piezas de Alberto Gironella y su hijo Emiliano. Falta analizar su presencia en el cine y la escultura”, indica.

Adelanta que él tratará al caudillo desde la perspectiva de los tres Paz: el abuelo periodista, Ireneo Paz; Octavio Paz Solórzano, el padre, quien fue representante y colaborador de Zapata, y el poeta Octavio Paz Lozano.

El doctor por El Colegio de México, institución que presidió, y por la Universidad de Chicago dice que si bien el Nobel Octavio Paz siempre se sintió más cerca de su abuelo Ireneo, con el que creció, en el caso de Zapata se identificó más con su padre. “Ireneo fue un periodista porfirista, director de La Patria, y luego se hizo huertista. El padre de Paz, estudiante de jurisprudencia, rompió con su padre y se unió a las fuerzas zapatistas. Colaboró con el zapatismo entre 1914 y 1916; no era el principal intelectual de Zapata, pero estaba ahí. Luego lo enviaron como representante a Los Ángeles, pero su problema fue el alcoholismo, por el que perdió este cargo.

Paz dijo que uno de los primeros recuerdos que tenía de su padre era cuando lo visitaban los campesinos revolucionarios, quienes le llevaban comida o pulque. Destacó que buena parte de su politización, de su descubrimiento de ese México, viene de su padre. No tuvo una buena relación con él, pero en el zapatismo lo recuerda con cariño”, señala.

El experto en la Revolución mexicana añade que Paz siempre se consideró simpatizante de Zapata. “Su visión del caudillo tiene dos orígenes: su padre y al abordarlo como un personaje mítico. En su prosa lo menciona, en El laberinto de la soledad, en Posdata y en el prólogo a la biografía de su padre. Incluso contó que de joven le escribió a su padre artículos sobre el caudillo. Así que estaba en el origen de su prosa”.

Garciadiego agrega que, el martes 20 de agosto, a las 18:00 horas, impartirá la conferencia Zapata en la historia. “Es una ponencia más de corte de historiador de la Revolución. He encontrado que muchos de los historiadores de este luchador, comenzando por John Womack, le dan a Zapata y a otros personajes en el proceso de la Revolución un tratamiento no es tan riguroso, como que tienen desbalanceada esa perspectiva. Yo lo quiero insertar no como un protagonista externo, único o particular, sino como parte de una revolución.

Para la historia gubernamental tradicional, priista, Zapata no había tenido conflictos con Madero. Nos pintan a un caudillo de objetivos regionales, agraristas, que luchó con Porfirio Díaz; pero su lucha contra Francisco I. Madero y Venustiano Carranza está disminuida. La interpretación de la izquierda, al contrario, subraya esta particularidad. Lo veré desde esta perspectiva”, concluye.


Excélsior


CD/GL

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