Logo Twitter Logo Facebook Logo Instagram Logo YouTube Logo Whatsapp Logo Telegram

El tiempo en Boca del R�o, Veracruz:
Fractal
EL TESTIMONIO DE MI AMIGO PEDRO
Fernando F. Cancela
Mar 8, 2021 / 18:59

¿UN MAL PRESENTIMIENTO HECHO REALIDAD?!


Era Mayo del 2001.

Algunos colaboradores quienes trabajábamos en la constructora de Mike, especialista en campos de Golf y que no teníamos vehículo, tuvimos que contratar el famoso raite.

Nos encontrábamos entonces realizando trabajos en el campo de Golf de un importante hotel de 5 estrellas en Orange, una ciudad y municipio en el condado de Essex en el Estado de Nueva Jersey.

Lo acababa de conocer hacía tan solo unos días.

Pedro era un mexicano-poblano indocumentado de pelo y bigote negro, delgado y un metro 75 centímetros de estatura quien me llevaba aproximadamente 5 años de edad, es decir que si Pedro vive, actualmente debe tener un aproximado de 60 años de edad.

Con mi amigo Pedro, inmediatamente coincidimos tanto en la forma de trabajar, como en el trato, los gustos e ideologías, así como las formas en que ambos cruzamos el Desierto de Arizona, sin embargo, en Estados Unidos todo es negocio.

En ese sentido, Pedro me cobraba y le pagaba justamente 20 dólares a la semana por llevarme de la Main Street de Paterson, al campo de Golf de Orange y del campo de Golf de Orange, a la Main Street de Paterson, ambas ciudades de Nueva Jersey.

Haga de cuanta mi apreciado lector (a), como si fuera de Lunes a Sábado de Xalapa a Veracruz y de Veracruz a Xalapa aproximadamente, el dólar estaba entonces a 10 pesos mexicanos.

Muy raro se me hizo que ese Sábado de Mayo y los que siguieron en el calendario, Pedro comiera y convivirá tanto con quien esto escribe, como con algunos compañeros cuando salimos de trabajar, y digo raro porque otros más que eran casados y vivían con sus esposas en Estados Unidos, regularmente saliendo de trabajar se dirigían a sus casas o departamentos.

Sin embargo, pude darme cuenta y reflexionar que a pesar del convivio y la fiesta del fin de semana, Pedro siempre tenía en su semblante un dejo de tristeza que me intrigaba.

De momento, su mirada se quedaba fija, triste, y perdida en el horizonte.

Un Sábado de tantos, que salimos de colaborar a las 2 de la tarde, con la confianza que antecede para cualquier tipo de conversación pregunté entonces a Pedro.

-¿Bueno Pedro y tú eres casado?

-No, la verdad soy viudo, mi esposa falleció el año pasado.

-Ok Pedro, cuanto lo siento amigo. ¿Pero qué pasó realmente?

-Fue un terrible accidente vehicular.

-Wow, no manches.

-Sí. Veníamos de Nueva York hacia Paterson. Me dijo que se sentía muy cansada y decidió viajar y recostarse un poco en el asiento trasero de nuestro vehículo.

Yo concedí porque ya vez como son las chambas acá, muy estresantes.

Pero como venía manejando, no vi en que momento ella se levantó del asiento sin hacer ruido, pero cuando la vi a través del retrovisor, tuve un presentimiento muy feo. Ella era más joven que yo, le llevaba diez años aproximadamente, pero se notaba muy pálida y demacrada.

La verdad es que nunca la había visto así, encendí la luz interior y pude notar en su rostro tremendas ojeras; para ser sincero hasta me espantó pues parecía como si estuviera muerta.

Le pregunté si se sentía mal y me dijo que no. Lo que nunca supe es que si su aspecto tuvo que ver con lo que después nos ocurrió.

Fíjate que los sábados por la tarde cuando salía de trabajar, llegaba a casa, me bañaba, me vestía y la mayoría de las veces la llevaba a pasear a los lugares que a ella le gustaban.

Era un Sábado del verano del 2000, hacía mucho calor, de hecho, estábamos a más de 38 grados centígrados de temperatura. Ella decidió hacer comida en casa, comimos en nuestro apartamento de Paterson, terminamos de comer y me dijo.

-Oye Pedro porque no vamos a dar la vuelta a Nueva York.

-Sí, vamos, le dije.

Pues como está cerca que nos vamos después de comer, atravesamos el Lincoln Tunnel y la llevé a Manhattan, anduvimos en el centro, caminamos un rato en Central Park, nos compramos un helado y nos sentamos un rato en una banca a platicar y finalizamos dando la vuelta por el Chinatown.

El accidente fue cuando veníamos de regreso.

Decidí regresar por la ruta 4, es decir, por el puente George Washington para llegar a Paterson. No sé qué pasó realmente, cuando íbamos presentí que el piso estaba tan caliente por el sol que a lo mejor una de las llantas se me había atrofiado, el caso es que nos sorprendió la noche en el Freeway y perdí el control del vehículo al volarse una llanta; ella salió disparada por una de las ventanillas y tuvo un Traumatismo Craneoencefálico que le costó la vida.

A mí no me pasó nada porque tenía el cinturón de seguridad puesto, no venía muy duro, tal vez a cien kilómetros por hora y aunque el vehículo dio dos vueltas quedando ruedas arriba, finalmente pude salir ileso, solo con algunos golpes pero nada más.

Alguien llamó a emergencias del 911 y rápidamente llegaron; yo como pude salí del vehículo y me apresuré a ella para darle los primeros auxilios pero me di cuenta que sangraba mucho de su cabeza.

Cuando el 911 llegó, se dieron cuenta de que ya no había nada que hacer, a ella se la llevó el servicio forense y a mí me llevaron al Centro Médico St. Joseph's Health de la Universidad de San José.

-¿Y tus hijos Pedro? ¿Qué pasó con tus hijos?

-Con ella no tuve hijos, apenas estábamos planeando el primero. Yo tengo dos hijos en México pero se quedaron con mi primera esposa en Puebla. Y bueno, para no hacerla muy larga le dimos cristiana sepultura.

-Ok.

Ese Sábado con el testimonio de Pedro me quedé de a seis y no supe más que decir pues todavía no era cristiano y no conocía mucho de la Biblia, pero lo vi tan afligido que lo único que se me ocurrió fue pedirle olvidara el tema y lo invité a comer al Latin-Bar de Paterson; después, estaba tan entretenido que cuando salimos de ahí se nos olvidó a él, cobrarme el raite de la semana y a mí pagarle.

Como a las 10 de la mañana del día siguiente, es decir el Domingo, alguien llamó a la puerta del basement en donde vivía, yo dije en mis adentros, ojalá y no sea Migración, y no, era Pedro quien llego para cobrarme el raite, le pague y nos fuimos a desayunar carnitas a Passaic como a 12 kilómetros de Paterson.

Olvidamos el trabajo y el accidente pero también lo vi más tranquilo, quizás le hizo bien recordar y desahogarse, no lo sé, pero ojalá y así sea.

Perdimos todo contacto pero que Dios cuide y bendiga a mi amigo Pedro se encuentre en donde se encuentre.

Correo Electrónico: dere.cancela@gmail.com
Facebook: Fernando Fabricio Cancela Márquez / Manos Abiertas A.C.
Canal de Youtobe: Programa Fractal.


CD/GL

* Las opiniones y puntos de vista expresadas son responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente reflejan la línea editorial de Cambio Digital.
COLUMNAS
Logo Inferior

Teléfono: (229) 922-97-15 / redaccion@cambiodigital.com.mx

/
/
/
/
/
Consejo Editorial

Derechos Reservados® Cambio Digital 2015
Logo Radio