Logo Twitter Logo Facebook Logo Instagram Logo YouTube Logo Whatsapp Logo Telegram

El tiempo en Boca del R�o, Veracruz:
La lucha social de las mujeres es nuestra lucha
Esteban Ramírez Zepeta
Feb 16, 2021 / 10:19
Conmemoremos a las mujeres de Veracruz, no solo el 8 de marzo o el 15 de febrero, sino los 365 días del año, con homenajes en casa, en el trabajo, en las calles, en las escuelas y universidades, es ahí donde debemos honrarlas a través del respeto y protección.

El 15 de febrero es el día para recordarle a la sociedad todo lo que han hecho por la patria, demostrándonos su grandeza. En muchas acciones cotidianas debemos defender la igualdad, a través de nuestro lenguaje y conducta con integridad, tolerancia y empatía.

En esta ocasión permítanme recomendarles dos libros en los que conocerán información del pasado, presente y futuro de la mujer en nuestro país.

El primero es “Historia de las mujeres en México” del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México, Secretaría de Educación Pública; siendo una gran compilación de textos de diversas investigadoras, quienes han hecho un trabajo de análisis profundo sobre los acontecimientos que nos dieron patria.

“La doctora Ana Lau, explica como se incluyó la temática de las mujeres en la historia social, proceso que inició en la historiografía francesa e inglesa. Señala que al darse cuenta de la participación femenina en la historia de la humanidad, se hicieron evidentes las dificultades y desventajas que han enfrentado las mujeres en un contexto en el que ha prevalecido el protagonismo masculino. Destaca que el feminismo aportó la perspectiva de género, herramienta de análisis que ha facilitado la comprensión de las relaciones entre hombres y mujeres, en función de los roles desempeñados en un contexto cultural sustentado en la desigualdad, a lo largo del tiempo”.

Fueron muchas las mujeres que contribuyeron en la lucha social por la defensa de nuestra gran nación, pero destaco la presencia de una mujer invaluable, quien demostró su gran estatura histórica a lo largo de una vida llena de valentía, honor, congruencia y determinación por hacer patria, María de la Soledad Leona Camila Vicario Fernández de San Salvador, conocida como “La mujer fuerte de la Independencia” y considerada la primera periodista del país, es “Benemérita Madre de la Patria” Doña Leona Vicario.

Desde la juventud demostró un gran interés por las letras, el conocimiento, el arte, la cultura y en especial, por la libertad.

Al morir sus padres heredó una importante fortuna, la que a lo largo de su vida dispuso para contribuir con la lucha por la independencia, tuvo muchos actos que demostraron su valentía y enorme voluntad por la independencia de la patria.
"Nace con todo a su favor y lo aprovecha para convertirse en alguien interesado en la vida política de su país, en tener posición propia al respecto, en participar en ella y en la discusión de la vida pública. En el periódico El Ilustrador Americano fue donde los insurgentes observaron su trabajo y se pusieron en contacto con ella. Cuando la Guerra de Independencia estalló, Leona Vicario se unió al movimiento. Desde la Ciudad de México, Leona Vicario les daba información de lo que ocurría en la capital mexicana, además de ayudarles con algunos bienes para apoyar la causa libertaria. En 1813 fue encarcelada al descubrirse que era conspiradora y que apoyaba el movimiento de Independencia, pero con ayuda de dos correligionarios pudo escapar y refugiarse en Oaxaca. Tanto a ella como a su esposo se les ofreció el indulto a cambio de abandonar el movimiento, pero no lo aceptaron, por lo que siguieron huyendo por un buen tiempo. Poco después, se unió a las tropas de José María Morelos y Pavón para lograr la Independencia de México, destaca la periodista e historiadora Bertha Hernández”.

Atravesando miseria, hambre, persecución y dolor, se sostuvo intachable sobre todo, jamás delató a los insurgentes, demostrando así su enorme valor. Por sí misma luchó por la patria, aunque la quisieron acusar de que lo que hizo fue por amor a su esposo Andrés Quintana Roo, sin embargo ella misma hizo sentir a través de su palabra como periodista y mujer, que sus principios eran legítimos en torno a la libertad, que todo lo que hizo fue por amor a la nación que nacía con una identidad propia. Prueba de ello es su extraordinaria carta de defensa a sus principios ideológicos de libertad que en 1831 la hizo como respuesta a Lucas Alamán:

Marzo 26 de 1831, “Señor Don Lucas Alamán, muy señor mío de toda mi atención: Mi objeto en querer desmentir la impostura de que mi patriotismo tuvo por origen el amor, no es otro que el muy justo de que mi memoria no pase a mis nietos con la fea nota de haber sido yo una atronada que abandoné mi casa por seguir a un amante. Me parece inútil detenerme a probar lo contrario, pues además de que en mi vindicación hay suficientes pruebas, todo México supo que mi fuga fue de una prisión y que ésta no la originó el amor, sino el haber apresado a un correo que mandaba yo a los antiguos patriotas. En la correspondencia interceptada, no apareció ninguna carta amatoria, y el mismo empeño que tuvo el gobierno español para que yo descubriera a los individuos que escribían con nombres fingidos, prueba bastantemente que mi prisión se originó por un servicio que presté a mi patria. Si usted cree que el amor fue el móvil de mis acciones, ¿qué conexión pudo haber tenido éste con la firmeza que manifesté, ocultando, como debía, los nombres de los individuos que escribían por mi conducto, siendo así que ninguno de ellos era mi amante?

Confiese usted, señor Alamán, que no sólo el amor es el móvil de las acciones de las mujeres: que ellas son capaces de todos los entusiasmos y que los deseos de la gloria y la libertad de la patria no les son unos sentimientos extraños, antes bien, suelen obrar en ellas con más vigor, como que siempre los sacrificios de las mujeres, sea cual fuere la causa por quien los hacen, son más desinteresados y parece que no buscan más recompensa de ellas, más que la de que sean aceptados.

Si Madame de Stael atribuye algunas acciones de patriotismo de las mujeres a la pasión amorosa, esto no probará jamás que sean incapaces de ser patriotas, cuando el amor no las estimula a que lo sean.

Por lo que a mí toca, sé decir que mis acciones y opiniones han sido siempre muy libres, nadie ha influido absolutamente en ellas y en este punto he obrado siempre con total independencia, y sin atender a las opiniones que han tenido las personas que he estimado. Me persuado de que así serán todas las mujeres, exceptuando a las muy estúpidas y a las que por efecto de su educación hayan contraído un hábito servil. De ambas clases hay también muchísimos hombres.

Aseguro a usted, señor Alamán, que me es sumamente sensible que un paisano mío, como lo es usted, se empeñe en que aparezca manchada la reputación de una compatriota suya, que fue la única mexicana acomodada que tomó una parte activa en la emancipación de la patria.

En todas las naciones del mundo ha sido apreciado el patriotismo de las mujeres, ¿por qué mis paisanos, aunque no lo sean todos, han querido ridiculizarlo como si fuera un sentimiento impropio en ellas? ¿Qué tiene de extraño ni ridículo el que una mujer ame a su patria y le preste los servicios que pueda, para que a éstos se les dé por burla el título de heroísmo romancesco?

Si usted reputa esto por una gran ventaja, no la reputó por tal aquel Congreso, que confesó que mi propuesta había sido ventajosa para la nación.

Me parece que no he desvanecido bastantemente las calumnias del Registro. Espero que mis razones convenzan a usted, y que mande insertar esta carta en el referido periódico, para que yo quede vindicada y usted me dará una prueba de ser justo e imparcial; lo que además le merecerá una eterna gratitud de su atenta y segura servidora. María Leona Vicario”.

Es enorme mi admiración por la “Benemérita Madre de la Patria”, porque sigue vigente su ejemplo el cual debe servir a muchas mujeres, porque su lucha no se ha agotado, prevalece, en su origen y destino, por la defensa del bienestar de las niñas, jóvenes y mujeres adultas, las que siguen siendo agraviadas por la violencia, intolerancia y desigualdad.

Ahora más que nunca debemos unirnos para honrar a las mujeres que todo los días luchan en medio de una gran batalla contra la pandemia, siempre para sacar adelante a su familia; quienes se atreven enfrentar el riesgo de perder la vida, al salir a vender sus productos o servicios, al trabajar responsablemente o para ser creativas ante el desempleo, a fin de encontrar los medios para llevar un pan a la mesa.

Porque si bien no es la lucha por la independencia, si es una la lucha social que nos corresponde a toda la sociedad, es por el legítimo respeto a su condición de mujer, inagotable, perseverante y valiente.

El otro libro que deseo proponer para su lectura es “El manual no sexista, hacia un lenguaje incluyente” cuya autora es: Claudia Guichard Bello y editado por el Instituto Nacional de las Mujeres. En donde se destaca que “El sector masculino ha impuesto como un derecho incuestionable el asumirse como el único referente y el único modelo en la ciencia, el único sujeto de derechos en las leyes, el único sujeto pensante capacitado para tomar las decisiones de un gobierno, y el único al que valía la pena reconocerle su obra, y, por tanto, el único que merecía ser nombrado, práctica que aún se percibe como “lo correcto” o “lo normal”. En suma, cada una de estas prácticas, en lo privado y en lo público, han contribuido a que la población masculina se adjudique la condición de ser el representante de la humanidad.
Concepción que se refuerza a través de los roles y estereotipos de género, es decir, de todas aquellas asignaciones de lo que se ha creído erróneamente deben ser y hacer las mujeres y los hombres. Desafortunadamente, a través de los roles y estereotipos contribuimos a seguir manteniendo un orden androcéntrico en el que las mujeres quedan invisibles y al margen de todos los beneficios y reconocimientos a los que como personas tienen derecho. El androcentrismo ha sido una de las estrategias, a veces consciente y en otras inconsciente, para ocultar y negar a las mujeres sus derechos e impedir su plena participación. Una explicación muy clara sobre este concepto la aporta Nuria Varela: El mundo se define en masculino y el hombre se atribuye la representación de la humanidad entera. Eso es el androcentrismo: considerar al hombre como medida de todas las cosas. El androcentrismo ha distorsionado la realidad, ha deformado la ciencia y tiene graves consecuencias en la vida cotidiana. Enfocar un estudio, un análisis o una investigación desde la perspectiva masculina únicamente y luego utilizar los resultados como válidos para todo el mundo, hombres y mujeres, ha supuesto que ni la Historia ni la Etnología, la Antropología, la Medicina o la Psicología, entre otras, sean ciencias fiables o, como mínimo, que tengan enormes lagunas y confusiones”.

La desigualdad parte desde el momento de nuestro nacimiento a través del lenguaje, interpretación y comprensión de los procesos con los que nos identificamos, a través de la expresión oral y escrita, así como de los diversos contextos en los que se forma la educación. Todo comienza desde la identificación social del sexo del recién nacido a través de los colores de la vestimenta cuando los niños se les otorga el azul y a las niñas el rosa, comenzando un proceso de formación en la desigualdad, posteriormente la forma de vestir, varones, pantalón y camisa mujeres, vestido y trensas, asimismo en la formación de su pensamiento en torno a su realidad social, a los varones juguetes como carritos, pistolas, pelotas, herramientas y a las niñas muñecas, juegos de té, cocinas y todo lo dedicado a las labores del hogar.
Todo estos son valores inculcados que equivocadamente van mostrando una terrible diferencia con la que se conduce esta sociedad y sigue prevaleciendo por desgracia en un mundo inequitativo, desigual e injusto. Si por algún momento los papeles se revirtieran, las niñas pudieran aprender actividades laborales y desempeñarse en cualquier otra actividad, en especial las que han querido adjudicar solo a los varones, dejando de jugar de muñecas y hacerlo con herramientas así como con los carritos y en su caso, los varones hacerse cargo de la casa, de los hijos, de la comida, de las actividades del hogar, haciéndoles padres responsables, los resultados serían diferentes. Es nuestro compromiso manifestar el respeto absoluto a la mujer, siendo conscientes de que debemos vivir en completa igualdad. Sólo la unión de nuestra sociedad puede defender la integridad de las mujeres.
Le invito cordialmente a leer estos dos libros:

https://inehrm.gob.mx/work/models/inehrm/Resource/1484/1/images/HistMujeresMexico.pdf

http://cedoc.inmujeres.gob.mx/documentos_download/101265.pdf

CD/YC

* Las opiniones y puntos de vista expresadas son responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente reflejan la línea editorial de Cambio Digital.
COLUMNAS
Logo Inferior

Teléfono: (229) 922-97-15 / redaccion@cambiodigital.com.mx

/
/
/
/
/
Consejo Editorial

Derechos Reservados® Cambio Digital 2015
Logo Radio