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Ene 01, 2022 / 08:14

Los buñuelos: El manjar de los postres navideños en el Sotavento, centro y sur de Veracruz

Isabel Zamudio

Veracruz, Ver.- No importa qué comida preparen en todos los hogares, especialmente en los de la región del Sotavento, el centro y sur veracruzano, hay un postre que nunca falta en la mesa en la cena de fin de año y en el recalentado del 1 de enero del Año Nuevo: Los buñuelos.

El postre navideño es un verdadero manjar, cuya elaboración constituye todo un ritual familiar, que se ha transmitido de generación en generación.

Sonia Martínez Zamudio, chef restaurante Langostinos de Veracruz recuerda que desde pequeña observaba a su padre prepararlos.

“Este es un platillo tradicional de las fiestas de diciembre que se acostumbra a hacer aquí en toda la Cuenca del Papaloapan, yo soy de la ciudad de Alvarado, Veracruz y es un platillo que es antiguo y muy reconocido en la familia, hace un tiempo mi padre era el que lo hacía, él ya no está con nosotros, pero como ha sido tradicional, se acostumbra que va pasando de generación en generación”.

El buñuelo llegó a la región de la Cuenca del Papaloapan durante la conquista española; su origen se remite a la presencia árabe en España y se piensa surgió en Almogía, un pueblo de Málaga en el año 1090.

Al ser Alvarado uno de los puertos donde llegaron los primeros barcos españoles, con ellos entraron diversas especias y platillos de África, Arabia y España.

El buñuelo se elabora a base de harina, huevo, aceite, levadura, leche y alguna fruta o tubérculo como camote, manzana, yuca, plátano macho, queso o puede ser de viento, sin fruta alguna. El secreto es azotar la masa de forma constante durante el amasado.

“En esta temporada yo los estoy haciendo y son muy buscados por los turistas, por la gente de afuera pero como son platillos típicos de la temporada a donde quiera que vas los hay. Se puede hacer de camote, se puede hacer de queso, se puede hacer manzana o hay algunos que les dicen que son de viento, muy sencillos y muy económicos; la miel de caña la traen de la Cuenca del Papaloapan”, explica Sonia.

Después de reposada la masa se toma una poca, se forma un círculo con un hoyo en medio, como una dona, y se fríe en aceite caliente, sin dejar de girar con un palito. El sabor y consistencia del buñuelo no es ni remotamente parecido al de las donas.

El toque final es bañarlos con miel de caña y comerlo con los dedos.

CD/YC

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