Ago 13, 2022 / 12:43

De médico, poeta y ...

Dr. Arturo Salas González

Sin lugar a dudas de los primeros objetos con los que relacionamos la palabra doctor o médico es con la bata blanca, aunque hoy día la mayoría de los médicos fuera de los hospitales o clínicas, inclusive preferimos no utilizarla porque es sinónimo de “estar bien $”lo cual es totalmente falso o de "sujeto digno de extorsión o chantaje".

Existen trabajadores de la calle que les va mejor que a un médico(con lo que paga el sector salud)(y si no me creen, hay limpiaparabrisas que en un día se ganan al menos 800.00 pesos).

Desde nuestro primer día de clases nos hacen portarla con orgullo y mantenerla lo más limpia posible contra toda adversidad; nuestra fiel compañera de profesión es como una capa con la cual nos convertimos en súper héroes para poder salvar a los enfermos.

He conocido médicos, sobre todo pediatras que en la espalda de la bata o inclusive en el frente o solapas le cosen figuras como Superman, Batman, Pedro Pica piedra, los muppets. Hoy, esa capa, es sinónimo de fifí, es sinónimo de estar contra el gobierno, es sinónimo de ser alborotador y de no aceptar pensamientos las más de las veces absurdos.

Pero bueno… y volviendo a la bata blanca…a veces me asaltan ideas de pegar una fotografía de alguna muchacha “muy buena” para estimular a mis pacientes, ya que las más de las ocasiones mis pacientes son de la tercera edad, - como yo.

El uso es tan cotidiano que no nos percatamos a ciencia cierta de cómo nuestra vestimenta influye directa o indirectamente en nuestros pacientes; más de alguna vez nos habremos quejado por el uso de la misma, argumentar su uso racional y no todo el tiempo en el hospital, incluso en esos meses de verano donde el calor es extenuante e intentan justificarte sin convencerte totalmente con argumentos válidos del porqué del uso de la bata o el buen vestir en los médicos juega un papel en la relación médico-paciente.

A veces la bata influye hasta cierta manera en el comportamiento físico clínico de los pacientes y pongo por ejemplo “EL SINDROME DE LA BATA BLANCA”.

Diversos estudios se han realizado a lo largo del mundo; en 2015 se hizo el más grande hasta entonces, pues se llevaron a cabo 6,280 encuestas, de las cuales 4,062 se llenaron de manera correcta y se analizaron. ¿Qué intentaba mostrar este estudio? Pretendía resolver la incógnita de si la vestimenta con la que atendemos al paciente influye en la satisfacción del mismo, en sus expectativas y preferencias. La primera impresión que damos al paciente, según la hipótesis presentada en diversos artículos, puede mejorar la experiencia, la relación médico-paciente e, incluso, la adherencia al tratamiento que les indicamos.

Si nuestra función es preservar la salud del enfermo, es obvio que nos interesa brindar una mejor atención, establecer una mejor relación, ya que el paciente no es solo la enfermedad, el entorno también juega un papel fundamental.

Las encuestas se llevaron a cabo con fotos donde se mostraba a la misma persona como médico con diferentes vestimentas:

Casual

Casual con bata

Traje quirúrgico

Formal

Formal con bata

Traje de vestir

Traje quirúrgico con bata

Para no caer en anclaje dando de esta manera predilección por algún tipo de gestos, iluminación u otros, se dispuso de la misma persona y el mismo fotógrafo para reducir el riesgo de que esto ocurriera.

Las pacientes mujeres toman más importancia de la vestimenta hacia las médicos mujeres que hacia los galenos hombres; sin embargo, el hombre toma igual importancia sin importar el sexo del mismo.

En consecuencia, la próxima vez que acudas a un médico para una consulta recuerda uno de los tantos factores externos que pueden jugar un papel en el desarrollo de la atención médica.

Y para terminar pregunto: ¡COMO LE GUSTARÍA A UD. QUE SU MÉDICO SE VISTIERA?

Hasta la próxima… si hay

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ARTURO SALAS GONZÁLEZ M.D.

CD/YC

* Las opiniones y puntos de vista expresadas son responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente reflejan la línea editorial de Cambio Digital.

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