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Feb 10, 2022 / 13:56

Colosio

Rafael Marín Marín

Antes de ser candidato a la Presidencia de la Republica por el PRI, partido al que llamaba el escritor mexicano Luis Javier Garrido, el Partido de la Revolución Institucionalizada, Luis Donaldo Colosio Murrieta era padre y esposo. El 23 de marzo de 1994 en Lomas Taurinas, barrio pobre de Tijuana y hoy igual, varias balas quitaron le la vida a Colosio y, después la tristeza la de su esposa, dejando dos niños en la orfandad hoy adultos.


28 años han pasado y recordamos al de Magdalena de Quino como el candidato presidencial asesinado por el sistema al que quiso combatir y al cual había pertenecido. Pocos saben que después de varios detenidos y sujetos a proceso muy desaseados por cierto, la teoría de la conspiración quedó oficialmente cerrada en aquellos años y determinado hubo un solo tirador y asesino, Mario Aburto encerrado en La Palma del que ya nadie habla o escribe.


Cada año, ya cada vez menos, diversos sectores le hacen actos luctuosos o de su nacimiento como hoy 10 de febrero a Colosio, y en el caso de su muerte aceptando la teoría del tirador solitario, sin exigir se reabra el caso Colosio, para saber la verdad, ante la nacionalmente duda de que fue una conspiración presidencial su muerte. Muerte que llegara después de aquel discurso emblemático del colosismo dado en el Monumento a la Revolución en la Ciudad de México, discurso colosista que por cierto tiene sus bases en los de Ricardo Flores Magón que miraba México de aquellos tiempos igual, con hambre y sed de justicia.


Muchas instancias participaron en la investigación para ratificar la muerte producida por un solo hombre, pero esas instituciones fueron siempre cuestionadas provenientes de un sistema hegemónico de partido cuestionado por su triunfo electoral y los intereses políticos y económicos de aquellos tiempos.

En la mente de jóvenes y no tan jóvenes la conspiración sigue viva y es por ello y posiblemente aceptable se reabra el caso como suele suceder en asuntos de estado en los países democráticos del orbe, porque eso ayuda a construir certeza y credibilidad en las instituciones y el irrestricto imperio de la ley, amén del respeto al Estado de Derecho.


Pocos se pronuncian por ello. Los actos de su nacimiento o muerte, son en su mayoría para que quienes lo hacen, aparenten un poco de democráticos, republicanos y justicieros.

A pesar de lo que se diga, el gobierno actual del presidente Andrés Manuel López Obrador, no puede ser comparado con los anteriores con actores políticos presidenciables y de colaboradores cercanos a ellos, casos emblemáticos de una sociedad ofendida por un sistema político aun putrefacto y limanturesco que esperemos el actual presidente de México logre exterminar de raíz, porque el cambio político mexicano con AMLO en el fondo fue bueno y aceptable.

Difícil recorrido a la democracia permanente nos espera y a ello estamos sumados todos. La democracia genera certeza y legitimidad para gobernar y el gobernar exige acciones contundentes de cambiar lo necesario, Mutatis mutandis. El cambio apegado a la legalidad y el Estado de Derecho es el camino a seguir, de eso no debemos tener ninguna duda. Hoy en 1950 nació Luis Donaldo Colosio, a quien el sistema de intereses mezquinos le arrebató la vida, que nada ni nadie nos arrebate a construir un mejor país, que no es nuestro, sino de los hijos, de los hijos, de los hijos de los hijos de nuestros hijos. 

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CD/YC

* Las opiniones y puntos de vista expresadas son responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente reflejan la línea editorial de Cambio Digital.

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