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VIERNES 20 DE MAYO

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Dic 15, 2021 / 05:53

3 consejos para no subir de peso con los platillos navideños y de Año Nuevo

Hace un año que me mudé a Alemania y esta semana regreso a México de visita para Navidad. Después de un año aquí, cualquier nutrióloga y, cualquier ser humano, en realidad, en lo primero en lo que piensa al volver para las fiestas es, sin duda alguna: En la comida. 

Como una persona amante del picante en todas sus formas, ha sido un reto hacer que una sola botella de salsa de habanero me durara todo el año. Tampoco ha sido fácil pasar un año sin tacos o nopalitos. Pero en la vida siempre son unas cosas por otras. Siempre hay algo nuevo que probar y, si corres con suerte, de vez en cuando tienes la oportunidad de volver a los platillos que te han hecho feliz. 

La comida navideña es, para muchos, un gran porcentaje de los festejos. No todos comemos lo mismo, en mi casa, por ejemplo, nunca se ha comido ensalada de manzana para Navidad (ni me gusta), aunque sé que a muchos les encanta. Pero, de cualquier forma, el pavo, la pierna de cerdo, el bacalao y hasta los romeritos, aunque estos últimos sean tema de debate, son capaces de dibujarnos una sonrisa en la cara cuando pensamos en estas fechas. 

Aunque también está la otra cara de la moneda, quizás para ti la comida en estas fiestas decembrinas es más una razón para estresarse que para disfrutar, a lo mejor piensas algo más o menos así:

¿Y si subo de peso con toda la comida de estas fechas?, ¿y si pierdo todo el progreso que he hecho este año?, ¿cómo le hago para no romper la dieta?

Aquí te tengo algunos consejos para que estas fiestas dejes de tenerle miedo al ponche o al puré de papa de tu abuela:


Abandona el todo o nada

Esta mentalidad deberías abandonarla en Navidad y todos los días del año. Sí, claro que habrá comida que no comes normalmente, y no, claro que no son platillos abundantes en frutas y verduras, altos en proteína y bajos en grasas saturadas. Eso no significa que entonces es comida prohibida; tampoco significa que mejor te comas absolutamente todo lo que veas porque: ya da igual, mejor empiezo el bien el próximo año…después de la rosca de Reyes (obviamente).

Durante estos días continúa con tu rutina de ejercicio, como cualquier otro día de la semana; sigue preparándote un desayuno completo si te despiertas con hambre. No hay nada que “compensar”, ni nada que “tirar por la borda”. Lo que decidas comer, disfrútalo y continúa con tu vida.


Haz de todo una experiencia

No te abalances sobre la botana. Toma un momento para reflexionar qué es lo que realmente quieres comer y cuando lo elijas, enfócate en saborear cada bocado. Mira a tu alrededor, aprovecha y agradece dónde estás y con quién estás. La mesa que puso algún miembro de tu familia con toda atención al detalle, la música, los olores, la gente que quieres.


Respeta a tu cuerpo

En estos días y siempre, aliméntate desde el respeto y el autocuidado. Eso significa honrar tu hambre con alimentos que te hagan sentir bien y también dejar de comer cuando sabes que ya fue tuviste suficiente. Ten en mente una escala que vaya del 0 (muero de hambre, me urge la cena) al 10 (me duele tanto el estómago que ya no llegué al recalentado de mañana). Siempre es bueno quedarse en un punto medio.

La comida navideña es maravillosa, nos hace recordar, nos permite compartir y celebrar. Pero nada más es comida. Disfrútala como una parte importante de los festejos navideños, pero no como la única.

Con información de: Gastrolab.web

CD/YC

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