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Ene 02, 2022 / 06:00

📜 Efemérides del Periodismo Mexicano: Manuel Gutiérrez Nájera

El 2 de enero de 1871 apareció El Federalista redactado por Justo Sierra, Manuel Gutiérrez Nájera y Alfredo Bablot. De los tres llamaba la atención la precocidad periodística de Gutiérrez Nájera, quien habría de convertirse, además de prototipo del escritor entregado plenamente a las redacciones, en el primer poeta moderno de México.

Los datos esenciales de su biografía, tal como fueron recogidos por la familia del poeta, son los siguientes:

Manuel Gutiérrez Nájera, hijo de don Manuel Gutiérrez y de la señora Dolores Nájera, nació el 22 de diciembre de 1859 en la calle del Esclavo numero 1 (Hoy avenida República de Chile).

A los cuatro años de edad fue su familia a radicarse en Querétaro, viviendo allí en la calle de Gamilla, que hoy lleva el nombre de Manuel Gutiérrez Nájera, según decreto reciente del estado. En 1863 regresaron a la capital. No estuvo nunca en la escuela, su mamá le enseñó las primeras letras y el solo aprendió a leer. Fue su profesor de latín el señor don Próspero María Alarcón, y de matemáticas (que el detestó siempre) el señor José Joaquín Terrazas.

A los trece años de edad y sin conocimiento de su familia, empezó a escribir artículos y poesías en el periódico La Iberia, del que era director don Anselmo de la Portilla; después en El Federalista, del que era director Alfredo Bablot, y luego en todos los periódicos políticos y literarios de la época, usando en ellos distintos seudónimos, entre otros el de Monsieur Can Can, Junius, Recamier, Cura de Jalatlaco, Perico de los Palotes y sobre todo Duque Job. Fue fundador, en colaboración con Carlos Díaz Dufóo, de la revista Azul.

Empezó a escribir una novela, La mancha de Lady Macbeth, que quedó incompleta a su muerte. Nunca quiso coleccionar ni publicar sus obras y sólo a su muerte, por iniciativa de varios de sus amigos y con objeto de ayudar a sus pequeños hijos, se publicaron los dos tomos de prosa y uno de poesía.

La inmensa labor literaria acabó con su vida; murió el 3 de febrero de 1895 a las tres de la tarde en su casa, calle de los Sepulcros de Santo Domingo, número 10 (Hoy Avenida República del Brasil, número 46).

Su labor de periodista fue ardua y día tras día renovada. Era un –dice Francisco González Guerrero en Entorno a la literatura mexicana- gran trabajador  y sin embargo una vez allá por 1889, se defendía del cargo contrario con su acostumbrado buen humor.

Escribo de seis a ocho horas diarias; cuatro empleo en leer, porque todavía no sé cómo puede escribirse sin leer nada, aun cuando ello sea para ver qué idea o qué frase se roba uno; publico más de 30 artículos al mes; pago semanariamente mi contribución de álbumes; hago versos cuando nadie me ve y los leo cuando nadie me oye, porque presumo de bien educado… ¡y todavía me llaman perezoso!… Los que me hacen tal cargo pueden, sin duda, detener el sol como Josué, o no saben que el día tiene veinticuatro horas, y que los hombres comen, duermen y se cansan.

José Emilio Pacheco dice en Poesía mexicana, tomo I, 1810-1914 (1979):

Gutiérrez Nájera no tiene más biografía que su trabajo disperso a lo largo de 22 años en casi todas las publicaciones de su época. No quiere ser sino escritor y da a los periódicos crónicas, reseñas, cuentos, artículos, gacetillas multiplicadas al infinito por la necesidad y también por el incontrolable gusto, que acaban pronto con su vida, pero dejan su obra en la historia literaria. Emplea infinidad de seudónimos, sobre todo “El duque Job”, aristócrata en harapos y hombre al que azotan los males del mundo. Porque Gutiérrez Nájera cree que al trabajar para la prensa diaria arroja su espíritu por la coladera y destruye toda posibilidad de hacer sus poemas. Sin embargo las crónicas están escritas en una de las prosas más renovadoras de la lengua española en su momento y con un placer aun comunicable a sus lectores, más allá de la muerte de la retórica en que estuvieron sustentadas.

Julio Jiménez Rueda afirma en Antología de la prosa en México: “Se entregó en cuerpo y alma a una tarea periodística abrumadora, escribiendo comentarios, cuentos, impresiones, relatos, gacetillas. Tal tarea produjo en él serio quebranto a su salud, que lo lleva a morir muy joven… Fue el creador de un género literario: La crónica…”

María del Carmen Millán escribe de Gutiérrez Nájera en Literatura mexicana:

Muy joven se inició en el periodismo y desde entonces colaboró asiduamente en los cuarenta diarios y revistas, como El Nacional, El Universal, El Partido Liberal, la República Literaria y la Revista Azul… En los periódicos de su tiempo sobresalió con sus crónicas de teatro, sociales, humorísticas, de temas literarios, etc. La actividad periodística agobió los mejores años del escritor con una tarea frenética que él supo de valor efímero. A pesar de las circunstancias poco favorables para la reflexión y el pulimento en que fue realizada contiene muchas muestras de valor perdurable y es valioso testimonio para la reconstrucción del ambiente cultural de la época.

En 1896 apareció la primera edición de las Poesías completas de Gutiérrez Nájera con un prólogo de Justo Sierra.

En la narrativa sobresalen sus Cuentos frágiles y Cuentos de humo.

CD/YC

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