Ago 17, 2022 / 06:00

ūüďú Efem√©rides del Periodismo Mexicano: Isidro Fabela Alfaro

Abogado, político, internacionalista y constante colaborador de publicaciones periodísticas murió el 17 de agosto de 1964 en Cuernavaca, Morelos, entidad de la cual había sido gobernador.

La Universidad Nacional de M√©xico lo hab√≠a nombrado doctor Honoris causa y el Senado de la Rep√ļblica lo honr√≥ con la medalla ‚ÄúBelisario Dom√≠nguez‚ÄĚ

Naci√≥ el 29 de junio de 1882 en Atlacomulco, Estado de M√©xico; ocho a√Īos despu√©s su familia se estableci√≥ en la Ciudad de M√©xico.

En 1895 ingres√≥ a la Escuela Nacional Preparatoria, donde tuvo como maestro a Justo Sierra, ‚Äúquien lo introdujo en el conocimiento de la historia y de la literatura, lo que fue determinante para la formaci√≥n de su esp√≠ritu‚ÄĚ.

En 1900 ingres√≥ a la Escuela Nacional de Jurisprudencia y en 1908 obtuvo su t√≠tulo profesional de abogado. Al a√Īo siguiente surgi√≥ El Ateneo de la Juventud y Fabela, dadas sus inclinaciones literarias y human√≠sticas, fue uno de sus fundadores, fungi√≥ como secretario de actas de la primera mesa directiva.

En 1910 inici√≥ su actividad pol√≠tica junto con Juan F. Urquidi, Luis y Leopoldo Zamora Plowes form√≥ el Club Liberal Progresista; para complementar su apoyo a la candidatura de Madero fund√≥ el peri√≥dico La Verdad. 

En 1912 fue electo diputado federal por su estado natal en la XXVI Legislatura y en esta calidad tras el sacrificio del presidente Madero, hizo frente al huertismo en la propia Cámara con motivo de las medidas policiacas tomadas contra los periódicos El Voto y la Voz de Juárez. En su discurso demandó al secretario de Justicia, Rodolfo Reyes, que había sido su maestro, el respeto a la libertad de imprenta.

La prensa actualmente se√Īores ‚Äďprecis√≥ en la tribuna parlamentaria-, tiene una mordaza, a t√≠tulo de que esa mordaza es la salvaci√≥n del pa√≠s; no se√Īores. Eso no puede ser exacto, porque nadie puede creer en los √°mbitos de toda la Rep√ļblica, nadie puede creerlo, que no existan individuos, que no existan ciudadanos que no est√©n en contra del gobierno actual, no porque sea el gobierno, sino porque siempre hay oposici√≥n, y es mentira que se cree que por el hecho s√≥lo de que no haya un peri√≥dico independiente, ya la paz est√° hecha en todas las conciencias‚Ķ

Debido a muy fuertes presiones tuvo que salir del país con rumbo a Cuba, donde ejerció el periodismo.

Regresó poco después y se incorporó al movimiento constitucionalista de Carranza y ocupó el cargo de oficial mayor encargado del departamento de Relaciones Exteriores. Durante su gestión sucedieron importantes acontecimientos internacionales como el caso Benton y la ocupación de Veracruz por marinos estadunidenses; las conferencias de Niagara Falls, la desocupación del puerto por parte de los marines y el pronunciamiento de la neutralidad mexicana en la Primera Guerra Mundial.

En 1920 se encontraba en Europa cuando asesinaron al presidente Carranza. Fabela no sólo desconoció el Plan de Agua Prieta, sino que renunció a su cargo y se expatrió en Estados Unidos.

Volvió al país tiempo después y en 1923 fue electo diputado federal por su estado natal.

Además ocupó una cátedra en la escuela Nacional de Jurisprudencia.

Más tarde continuó su labor diplomática. Fue juez mexicano en la Comisión de reclamaciones entre México e Italia de 1929 a 1933, presidente de la Primera Conferencia Permanente Agrícola, con sede en Ginebra, en 1938; miembro de la Corte Permanente de Arbitraje de La Haya, de 1939 a1964, y juez de la Corte Internacional de Justicia de La Haya de 1946 a 1952; gobernador del Estado de México de 1942 a 1945, etcétera.

Colaboró en distintas épocas del Diario de Yucatán, el Mundo de Tampico, Excélsior y Cuadernos Americanos.

Fue autor de numerosas obras, entre ellas: Las doctrinas Monroe y Drago (1957), Intervención (1959), buena y mala vecindad (1958), Historia diplomática de la Revolución Mexicana (2 tomos, 1958 y 1959) y el caso de Cuba (1960).

En un art√≠culo publicado en El Universal el 28 de diciembre de 1921 con el t√≠tulo de ‚ÄúLos gobiernos de cuartelazo y su reconocimiento‚ÄĚ, fij√≥ con claridad su pensamiento: Washington reconoc√≠a a los gobiernos que le conven√≠a reconocer y orientaba su pol√≠tica exterior hacia sus propios intereses capitalistas; cuando un gobierno espurio le promet√≠a su petr√≥leo y riquezas naturales los norteamericanos aprovechaban la oportunidad.

Por ello dec√≠a ‚ÄúAm√©rica Latina deb√≠a organizarse para detener al imperialismo estadunidense y defender sus materias primas. Insist√≠a ante todo en mantener la independencia y el derecho que tiene a gobernarse y regirse cada pa√≠s‚ÄĚ.

CD/YC

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