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Abr 21, 2017 / 06:07
Efemérides del Periodismo Mexicano: Santiago de la Hoz
Redacción
El 21 de abril de 1901, en la velada literaria del Club Liberal Sebastián Lerdo de Tejada organizada en homenaje a este ex presidente de la república en el tercer aniversario de su muerte, Santiago de la Hoz dio a conocer la parodia de la ODA “a Atenas”, con versos muy candentes en contra del régimen de Porfirio Díaz.

Ya de la Hoz, presidente del citado club, se había iniciado como orador en un acto público efectuado en La Plaza de la Constitución del Puerto de Veracruz, el 5 de febrero.

“Su oratoria resultó una revelación… lo vemos en la tribuna por primera vez exponer la audacia de su pensamiento que va realmente, como flecha disparada por el aire en mayor tensión, a herir el corazón de la injusticia de la época”, escribió su compañero de juventud Teodoro Hernández en La Historia de la Revolución debe hacerse (1950).

Santiago de la Hoz, de acuerdo con las noticias que da el historiador del periodismo Florencio Barrera Fuentes.

Era un joven que se había sumado al liberalismo desde 1901, al fundar en su tierra natal el Club Sebastián Lerdo de Tejada, del que fue el primer presidente, cargo al que renunció al trasladarse a México en 1902 para inscribirse en la Escuela Nacional de Jurisprudencia. En México se sumó al grupo de los Flores Magón en El hijo del Ahuizote, donde escribía con el seudónimo de El hombre gris notas que dejaban traslucir su preclaro talento.

Ese año de 1903 – añade Barrera Fuentes – habrían de iniciarse los trabajos políticas preliminares a las elecciones presidenciales de 1904, en las que se suponía habría de participar el general Díaz en busca de su sexta reelección o la posibilidad de que el candidato fuera el general Bernardo Reyes, tan peligroso enemigo uno como otro de las causas de los liberales. Entonces de la Hoz, el primero de todos, lanzó la clarinada de combate antireeleccionista con la Organización del club Redención y la aparición de Excélsior, pero la penuria en que vivía solo le permitió publicar pocos números de su periódico y seguir luchando románticamente en las juntas del Club y en sus notas en el hijo del Ahuizote.

La posición abiertamente antireeleccionista de Santiago de la Hoz, en desacuerdo con quienes querían mantener el Club Ponciano Arriaga en condición de no militante dentro de la política electoral del momento, estuvo a punto de causar división en los componentes del propio club, pero el conflicto quedó resuelto en buena armonía, dándose libertad de luchar por la no reelección a los socios que así lo desearan, siempre que no invocasen el nombre de la citada agrupación liberal para amparo de sus actividades.

De la Hoz fue detenido con otros dirigentes liberales y, tras salir de la prisión de Belén, se dirigieron a fines de 1903 a Texas, donde llegaron a principios de 1904 “con cincuenta centavos de capital liquido… para reanudar la empresa, y se enfrentaron, primero, al problema material de ganarse el sustento en un país extranjero”.

Enrique Flores Magón se dedicó a acarrear madera y carbón para un contratista de combustibles; cortaba los pastos, llevaba ladrillos a construcciones, etcétera.

Mientras que sus hermanos Ricardo y Jesús, así como de la Hoz llevaban a cabo las labores intelectuales, correspondiendo con los correligionarios en México, despachando propaganda, solicitando dinero, y a costa de disciplinar el estomago, lograron ahorrar un capital de ochocientos dólares en cosa de ocho meses y acumular una lista de suscriptores suficientes como para recuperar lo perdido en México.

Con la llegada de alguno que otro de los camaradas de México, aumentaban pero uno de ellos – Santiago de la Hoz – se fue a bañar en el Bravo y la corriente se lo llevó.

“Publicista ahogado”, dice Ralph Roeder en Hacia el México moderno: Porfirio Díaz, II (1973).

Otra versión de su muerte fue escrita por Manuel Arellano en “Sinfonía de combate, Santiago de la Hoz” (1974):

La tarde del 22 de marzo de 1904, todos aquellos esforzados idealistas se acercaron a los márgenes del Río Bravo y Santiago de la Hoz, que estaba en la plenitud de sus facultades a los 22 años de edad, invitó a Enrique Flores Magón y a Manuel Sarabia a una competencia de natación. Los tres amigos se arrojaron al agua y pronto se vio que el triunfador era Enrique, quien al detenerse y volver la mirada hacia el lugar de donde habían partido, se percató de que Santiago hacía intentos desesperados por conservar a flote en la turbulencia de las aguas.

Todos se apresuraron a brindar ayuda al amigo, pero este fue arrestado por la fuerza de la corriente y desapareció ante la visita de sus atribulados compañeros.

El cadáver de Santiago de la Hoz fue encontrado hasta el día siguiente, varios kilómetros distantes de Laredo, aprisionado por las hierbas que crecían a las orillas del Rio Bravo.

Fue autor de los poemas “Sinfonía de Combate” y “Oda negra”. Se le conoció como El poeta de la Revolución.

CD/YC


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